No le digas a Dios lo grande que es tu problema, dile a tu problema lo grande que es Dios

La Palabra de Dios nos indica que el Señor nos avisó que tendríamos en nuestra vida problemas y adversidades y dijo: “En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” Juan 16:33. El diablo siempre quiere que tengamos nuestros sentidos puestos en el  problema y no visualicemos a la luz de la Palabra las soluciones.

Las preocupaciones son una arma clave dentro del reino de las tinieblas porque a través de ellas nuestro enemigo logra desanimarnos, desilusionarnos, derribarnos, etc. Por la Palabra de Dios sabemos que el Diablo ha venido a robarnos destruirnos y matarnos. Cuando meditamos en este versículo, tenemos que estar concientes de que lo que nuestro enemigo hace o planea en contra nuestra, es en el ámbito espiritual, por lo tanto, nos roba las bendiciones, destruye nuestra fe y trata de matar nuestras esperanzas, usando siempre los acontecimientos que giran alrededor de nuestra vida, especialmente los problemas.

Nuestro modelo para enfrentarnos a los desiertos de la vida debe ser Jesucristo, fijar nuestra mirada en El y ver como actuó El ante las adversidades, porque en la cruz del Calvario El venció nuestros problemas, para que nosotros tuviéramos victoria en todas las cosas. Cuando Jesús comenzó su ministerio estaba conciente de que en esos tres años iba a enfrentarse con problemas tan graves que terminarían en una muerte dolorosa de cruz para salvar al mundo, sin embargo Jesús, aún sabiendo como sería el final confió siempre que Su Padre tenía el control de todo.

Cuando nosotros pasamos tiempo pensando en lo que nos preocupa, planificando y diseñando las soluciones en nuestro propio sentir, lo que logramos es agrandar mas el problema, pero si enfocamos nuestra mirada y nuestros sentimientos en lo que Dios ha prometido en Su Palabra, estaremos disminuyendo al problema y levantando el poder de Dios sobre nosotros. El Diablo esta muy interesado a que le pongas mucha atención a tus problemas porque de esa forma mas lo alimentamos y mas poder tiene sobre nosotros la situación. ¿Crees que Dios no conoce lo que nos pasa y lo que nos afecta? Claro que si, EL LO SABE TODO, EL esta conciente que a través de las dificultades y de los desiertos de la vida aprenderemos a descansar y a confiar totalmente en su grandeza, en su misericordia, en su amor y en su poder.

Fuimos creados para dar testimonio como hijos e hijas de Dios, del señorío y el poder de Dios sobre cualquier circunstancia adversa, y para verificar que la Palabra escrita con todas las promesas de victoria para nosotros es real y verdadera y que no importa lo que pase se cumplirá sobre nosotros. Por lo tanto, te exhorto que no importa el momento de dolor, de desilusión o de frustración que estés pasando, enfócate en lo que la Palabra de Dios te promete y echa todas tus ansiedades sobre el Señor, ten comunión con EL más que con tu problema y veras como poco a poco empezará a fluir en ti un sentimiento de paz y de descanso porque el Espíritu Santo te convencerá de que Dios es más grande que tu adversidad. Empezarás a respirar el alivio que da la Palabra de saber que cuando entregamos nuestras cargas al Señor, el yugo será fácil y la carga liviana y podrás cantar, alabar y glorificar el nombre de AQUEL que te hizo victoriosa.

Pon tus ojos en aquel que es el autor y el consumador de esa vida victoriosa que te regalo y podrás experimentar el poder milagroso de Dios sobre tus problemas, nunca dejes de confiar en EL.     Que Dios te bendiga.

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